El sábado me desperté a las ocho, desayuné, preparé la equipación
junto a la mochila y nos fuimos. En el bar comí una tostada con mermelada y un café
descafeinado, con mi madre. A las nueve salimos de ahí y nos dirigimos al salesianos
junto con Julián, Farid, Amín y Omar.
Me cambié en el vestuario, me recogí el pelo y me preparé para
salir al campo. Nos pusimos a calentar con el entrenador.
Y cuando llegó el momento de salir a jugar, el corazón me iba
a mil por hora, sentía que se me iba a salir por la boca. Esa sensación fue muy
rara, salimos a jugar Amín y Julián.
Nos metieron un gol, íbamos uno a cero :(
Pero de repente Farid metió un golazo por la esquina.
Luego Amín otro y yo el último.
Tres a uno¡ ¡ Qué remontada¡ Ese día me lo pasé genial.