Primero fuimos a subir toda la montaña hasta el lago que estaba oculto entre la nieve y el hielo.
Fue un cansancio, era todo cuesta arriba y teníamos que caminar con cuidado y lentamente. Y yo no hice ni lo uno ni lo otro, por eso me quedé empapada. Descansamos un rato a comer y yo jugaba con Adriana a tirarnos por un tobogán de nieve.
Luego volvimos a bajar para que pudiésemos ir a tirarnos con el trineo, fue muy divertido.
Adriana y yo casi nos comemos el suelo por culpa del trineo, mientras que mi hermana Carol se ponía a tomar fotos.
Cuando nos cansamos del trineo decidimos hacer un muñeco de nieve, mi madre nos ayudó a construirlo. Carol se suponía que iba a fabricar la cabeza, pero decidió hacer su propio muñeco de nieve y estas fueron sus palabras- Me independizo con mi muñeco.
Después nos tomamos unas fotos con el muñeco, mi madre dijo que nuestro muñeco era manco.
Ja, ja, ja.
Cuando queríamos volver a casa, un bloque de hielo se quedo al frente de la carretera y no podíamos arrancar. Pero menos mal que unos hombres muy amables nos ayudaron a empujar el coche y así poder salir de ahí. Les dimos las gracias, pero había un tráfico tremendo. Mi madre dijo que durmiese un poco y que cuando menos me lo espere estaremos en casa. Me hacía mucho falta dormir, porque me había levantado a las seis de la mañana. Y luego llegamos a casa me duche y comimos un cocido riquísimo con sapa calentita. Nada más que una sopita caliente para entrar en calor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario